martes, 14 de abril de 2015

CANCER DE MAMA



Patricia, una mujer de 43 años, casada, con dos niñas de 8 y 10 años, comenzó a tener problemas de salud hace tres años y después de unos estudios, el médico le diagnosticó un cáncer de mama. Durante años luchó contra la enfermedad y el tratamiento parecía estar dando resultado. La medicina y su fe en Dios le ayudaron a superar poco a poco lo que parecía irreversible. Pero después de un tiempo, comenzaron nuevamente los síntomas; el cáncer había regresado con más fuerza y ahora estaba en sus huesos. No había explicación científica, pero su organismo estaba contaminado nuevamente con células cancerígenas.
Patricia, no dejaba de preguntarle a Dios, por qué estaba nuevamente enferma, cuando en Su Palabra nos dice que cuando El obra, no deja las cosas sin completar. Se aferraba a la vida, quizás no tanto por ella, sino por sus hijas; no podía soportar la idea de dejarlas y no verlas crecer a su lado.

Fue idea de Dios que nos conociéramos y pudiéramos mantener una interesante charla. Como es mi costumbre, le hice las dos preguntas que siempre hacemos a las personas que de una u otra manera están sufriendo, por una situación propia o por un ser querido.

La primera es; si personalmente o quizás algún familiar, han tenido contacto con curanderos, brujos, umbandas, ocultismo... o si han participado de algún rito en el que se adore alguna entidad espiritual que no sea Dios. Porque si le hemos abierto la puerta de nuestra vida a alguien que no es Dios, tarde o temprano estaremos en problemas y vendrán a nuestra vida consecuencias no deseables. Recuerda que Jesús dijo: «Cuando el ladrón llega, se dedica a robar, matar y destruir» Juan 10:10

En caso de que la respuesta sea afirmativa, es conveniente desistir de toda práctica, pedir perdón al Señor por nuestros actos y por los de nuestros antepasados; rechazar toda influencia negativa en nosotros y pedirle a Dios que Él sea el centro de nuestra vida y destruya todo lo que el enemigo ha construido en nuestro ser.

La otra pregunta es; si hay amargura, resentimiento y falta de perdón, hacia alguna persona determinada; familiares, compañeros de trabajo, del colegio… heridas en el alma y en el corazón que todavía no han sido sanadas y siguen abiertas.
Patricia, me confesó que tenía una carga, por algo que injustamente le habían hecho unos familiares; desprecios, intolerancia, discriminación, envidias…

La familia de su esposo, nunca la aceptó y el resentimiento y el odio, se apoderaron de ella por más de veinte años.
Fue entonces cuando se dio cuenta que sin perdonar, jamás iba a poder superar su enfermedad. Le sugerí que, por su propia salud tuviera una conversación con las personas involucradas, para aclarar la situación; pero sobre todo que antes pidiera perdón a Dios y luego perdonara a las personas que tanto daño le habían hecho. En definitiva que quitara de sus hombros esa mochila de resentimiento, dolor y amargura que cada día le pesaba más y más.

A Patricia y su esposo le pareció excelente la idea y después de conversar con Dios y pedirle perdón, llenos de una paz desconocida para ellos, fueron a aclarar toda la situación y a reconciliarse con sus familiares. Todos se dieron cuenta de sus errores y reconocieron su culpa; se perdonaron y así fue como después de tantos años pudieron volver a ser una familia normal.
La historia no termina aquí, ya que todavía falta la parte más importante. Patricia como consecuencia de poner su vida en orden, comenzó a recuperar nuevamente la salud. Ella tuvo la valentía de reemplazar su odio y resentimiento, por amor y perdón; y eso permitió que Dios obrara en ella de una manera milagrosa.

«Cuando uno está en paz con Dios, consigo mismo y con los demás; cualquier situación por grave que sea, se puede revertir»

DISCRIMINACIÓN



El capataz de una empresa frigorífica, tenía a su cargo veinte operarios y la mayoría eran de raza negra. El problema consistía en que era un racista que odiaba con todo su corazón a la gente de color y, por lo tanto, la relación que tenía con ellos era muy tensa. Cada vez que cometían algún error o las cosas no se hacían como él quería, aprovechaba para tratarlos muy duramente, cosa que no hacía cuando los que se equivocaban eran los de raza blanca.

La situación llegó tan lejos, que los empleados de raza negra no aguantaron más y abandonando sus puestos de trabajo, se fueron a la oficina del gerente de la empresa para presentar una reclamo formal.
–Señor, venimos a presentar la renuncia. Dijo uno de ellos.
–¿Por qué? ¿Qué es lo que pasa? Ustedes son mis mejores empleados, son un ejemplo, saben muy bien cuánto los aprecio, dijo el gerente.–El problema no es con usted, sino con el capataz. Nos insulta a cada momento, nos maltrata constantemente y nos mira con odio, solo porque somos negros. No aguantamos más esta situación. Preferimos dejar nuestro trabajo a continuar en estas condiciones.

–Por favor, siéntense, pónganse cómodos que en unos minutos regreso, dijo el administrador.
Éste era un hombre de valores muy profundos y de una gran sabiduría. Se dirigió al lugar
en el que se encontraba el capataz y le dijo:
–Buen día, Hugo, ¿podría usted pasarme el parte del trabajo que se ha realizado hoy?
–Si, señor, hasta el momento hemos procesado sesenta animales.
–En mis informes tengo anotado que entre ellos había reses con pelaje blanco y otras de color negro. Dijo el jefe.
–Así es señor –respondió el capataz.
–Necesito que me haga un favor, sepáreme en dos bandejas los sesenta corazones. En una de las ellas ponga los corazones de las reses blancas y en la otra los de las negras. En diez minutos lo espero en mi oficina para que me diga cuántos hay de cada clase.
El capataz se sorprendió por la petición de su jefe y a los diez minutos se dirigió a la oficina sin respuestas. Era imposible saberlo.

Al entrar en la oficina se encontró en una incómoda e inesperada situación, ya que sus compañeros todavía permanecían allí.
–Señor: es imposible hacer lo que usted me pidió, sabemos muy bien que todos los corazones son iguales. Dijo el capataz.
–Ese es el punto al que quería llegar, usted ha permitido que en su vida crezca un odio muy profundo hacia las personas de raza negra. Por eso al pedirle que separara los corazones he querido hacerle entender que todos hemos sido creados por Dios. Él nos ha dado un color distinto de piel, y eso es todo, porque nuestro corazón, sentimientos, pensamientos y todo nuestro organismo, funcionan y es exactamente igual en cada uno de nosotros.
¿Entiende lo que trato de decirle?

Perplejo y avergonzado por la situación, el capataz sintió en ese momento que había recibido la lección más importante de su vida. Sin dudarlo, abrazó a cada uno de sus compañeros y les pidió perdón, por haber sido tan cruel con ellos.

Al leer esta historia, cada uno de nosotros podemos sentirnos un poco identificados, porque seguramente hemos rechazado o despreciado a personas por ser feas, gordas, de raza negra, blanca, amarilla, de otra cultura, por ser bajitos o muy altos.

«Si en tu mente existe la idea de la discriminación, imagina que pasaría si un día tu esposo, esposa, alguno de tus hijos o alguien cercano, necesitara un trasplante de corazón, de una de aquellas personas que tanto odias»


EL DIA MAS BELLO

El día mas bello

Ánimo | 64719 lecturas
¿Cuál es el día más bello?
HOY
¿La cosa más fácil?
EQUIVOCARSE
¿El obstáculo más grande?
EL MIEDO
¿El mayor error?
ABANDONARSE
¿La raíz de todos los males?
EL EGOÍSMO
¿La distracción más bella?
EL TRABAJO
¿La peor derrota?
EL DESALIENTO
¿Los mejores profesores?
LOS NIÑOS
¿La primera necesidad?
COMUNICARSE
¿Lo que me hace más feliz?
SER ÚTIL A LOS DEMÁS
¿El misterio más grande?
LA MUERTE
¿El peor defecto?
EL MAL HUMOR
¿La persona más peligrosa?
LA MENTIROSA
¿El sentimiento más ruin?
EL RENCOR
¿El regalo más bello?
EL PERDÓN
¿Lo más imprescindible?
LA FAMILIA
¿La ruta más rápida?
EL CAMINO RECTO
¿La sensación más grata?
LA PAZ INTERIOR
¿El recuerdo más feliz?
LA SONRISA
¿El mejor remedio?
EL OPTIMISMO
¿La mayor satisfacción?
EL DEBER CUMPLIDO
¿La fuerza más poderosa del mundo?
LOS PADRES
¿La cosa más bella del mundo?
¡¡EL AMOR DE DIOS!!
Madre Teresa

CARTA A DIOS



PADRE DE LA GLORIA
CADA DIA NECESITO MAS DE TI

Hola Dios!! ¿Cómo estás? Te escribo para saludarte y porque ahora sí tengo que surtirme, pues la "canasta básica" con que me mandaste al mundo se me ha ido agotando a lo largo de estos años.

Por ejemplo, la paciencia se me acabó por completo, igual que la prudencia y la tolerancia. Ya me quedan poquitas esperanzas y el frasquito de fe, está también vacío. La imaginación también está escaseando por estos rumbos.

Debes saber que hay cosas de la canasta que ya no necesito como la dependencia y esa facilidad para hacer berrinches, que tantos corajes y problemas me han ocasionado. Así que quisiera pedirte nuevos productos para la canasta.

Para empezar me gustaría que rellenaras los frascos de paciencia y tolerancia (pero hasta el tope), y mándame por favor el curso intensivo: "Cómo ser más prudente", volúmenes 1, 2 y 3. Envíame también varias bolsas grandes, pero bolsototas de madurez que tanta falta me hace. Quisiera un costal grande lleno de sonrisas, de esas que alegran el día a cualquiera.

Te pido que me mandes dos piedras grandes y pesadas para atarlas a mis pies y tenerlos siempre sobre la tierra., a veces como que me quiero elevar sobre los demás.... Si tienes por ahí guardada una brújula para orientarme y tomar el camino correcto, te lo agradecería mucho.

Regálame imaginación otra vez; pero no demasiada, porque debo confesar que en algunas ocasiones tomé grandes cantidades y me empachó. Nuevas ilusiones y una doble ración de fe y esperanza también me caería excelente.

Te pido también una dotación muy grande de colores para pintar mi vida cuando la vea gris y oscura. Me sería muy útil un bote de basura para tirar todo lo que me hace daño. Te pido muchas zanahorias, para tener buena vista y no dejar pasar las oportunidades por no verlas.

Necesito también un reloj grande, muy grande, para que cada vez que lo vea me acuerde de que el tiempo corre muy aprisa y no debo desperdiciarlo. ¿Podrías mandarme muchísima fuerza y seguridad en mí misma? Sé que voy a necesitarlas para soportar los tiempos difíciles y para levantarme cuando caiga.

También quisiera un bote de pastillas de las que hacen que crezca la fuerza de voluntad y el empeño, para que me vaya bien en la vida y te pido unas tres o cuatro toneladas de "ganas de vivir", para cumplir mis sueños. Necesito también una pluma con mucha tinta, para escribir todos mis logros y mis fracasos. Pero más que nada, te pido que me des mucha vida, para lograr todo lo que tengo en mente y para que el día que me vaya contigo, tenga algo lindo y bueno que llevarte y veas que no desperdicié el tiempo que me regalaste aquí en la Tierra.
De antemano te agradezco lo que me puedas mandar y te agradezco el doble todo lo que me mandaste la primera vez.





sábado, 11 de abril de 2015

MUJER ENGAÑADA

CARTA A UNA ESPOSA ENGAÑADA
Amada esposa, hace tiempo que el remordimiento me carcome el alma y no puedo conseguir la calma, no he sido honesto contigo; haci que he decidido contártelo todo aunque sepa que esto te romperá el corazón; antes de empezar mi confesión te pido que me perdones por todas las madrugadas que has pasado llorando por mi ausencia, aferrándote a la almohada mientras yo en otros brazos estaba.


En más de una ocasión al llegar a casa amaneciendo con aliento a alcohólico y una a letanía de estúpidos pretextos encubriendo mi cobardía, ver en tus ojos abnegados de llanto y tus labios fingiendo una sonrisa intentando decirme cuanto te dolía mi desamor, sin contar las veces que fingías dormir y apretabas los puños bajo las sabanas mientras tu corazón golpeaba con furia tu pecho.


Nunca olvidare aquel 14 de febrero en que te esmeraste preparando la cena, te pusiste tu mejor vestido y mantuviste despiertos a los niños hasta las 12:30 de la madrugada esperando verme cruzar la puerta solo para decir a coro: ¡Hola, feliz día del amor!.
Pero esa noche también llegue de madrugada, abrí la puerta y mire 3 regalos sobre la mesa, apreté los puños, contuve el llanto y me sentí como el más ruin de los hombres; mire a mis hijos con carita desilusionada, mire tu rostro torturado por el llanto y en mi almohada una tarjeta que decía: "Con todo mi amor para el hombre de mi vida, Te amo".


Fue como recibir mil puñaladas en el corazón, apunto estuve de perder la razón pensando en cuanto dolor te había provocado por mi supuesta "hombría"; si... esa, de la que presumimos muchos al sentirnos muy hombres, invitando la copa a los amigos y teniendo otras mujeres que al final solo dejan desolación en el alma.


Hoy he comprendido todo lo que vales eres una gran mujer, un extraordinario ser humano, una gran madre y la mejor esposa; lástima que no pueda decírtelo de frente porque justo hoy me has abandonado, ahora me encuentro solo con mi hombría por compañía, mientras mi cobardía se ríe a carcajadas de mi.


Hay tantos que como yo que hoy lloran arrepentidos, pienso también en aquellos que aun no saben lo que les espera cuando su mujer comprenda lo poco hombres que son.

viernes, 3 de abril de 2015

VIERNES SANTO





















El Viernes Santo presenta el drama inmenso de la muerte de Cristo en el Calvario. La cruz erguida sobre el mundo sigue en pie como signo de salvación y de esperanza.
Los títulos de Jesús componen una hermosa Cristología. Jesús es Rey. Lo dice el título de la cruz, y el patíbulo es trono desde donde el reina. Es sacerdote y templo a la vez, con la túnica inconsútil que los soldados echan a suertes. Es el nuevo Adán junto a la Madre, nueva Eva, Hijo de María y Esposo de la Iglesia. Es el sediento de Dios, el ejecutor del testamento de la Escritura. El Dador del Espíritu. Es el Cordero inmaculado e inmolado al que no le rompen los huesos. Es el Exaltado en la cruz que todo lo atrae a sí, por amor, cuando los hombres vuelven hacia él la mirada.