viernes, 5 de febrero de 2016

OSITOS GIF



PAREJAS DE ENAMORADOS


VALORATE



Vive tu duelo y trabaja la aceptación.
Tómate el tiempo necesario para liberar tu dolor. No trates de invalidarlo o de bloquearlo; lo más sano es dejarlo salir. Acepta lo sucedido sin hacerte muchas preguntas, hazlo con el valor y la determinación de hacer cuánto sea necesario para superarlo, transformarlo o sanar.
Suelta el pasado y perdona.
Mientras más le des vuelta en tu mente al recuerdo de lo que te sucedió, más se profundizará el dolor. Soltar significa dejar ir el recuerdo triste y doloroso para volver a sentirnos bien. Utiliza el perdón si fuese necesario para sanar el dolor y suavizar tu situación.
Valórate y cuenta contigo
¡Eres alguien especial, hecho a imagen y semejanza de Dios! Haz contacto con tus talentos, dones y capacidades, evita pensar en tus limitaciones, errores y fracasos del pasado. Estás en el umbral de una nueva vida que traerá consigo lo mejor para ti. Sal a caminar, aliméntate bien, descansa y distrae la mente. Suavízate el momento y acompáñate a vivir.
Siempre podemos volver a comenzar, y hacerlo con más fuerza, entusiasmo y determinación.


LOGRAR TUS OBJETIVOS



¿Cuál es el secreto de esas personas que logran cambios positivos en su vida? ¿Dónde está la clave para poder vivir en plenitud? ¿Existe alguna manera de alcanzar las metas que nos hemos propuesto? Solo hay una respuesta a estos y tantos otros interrogantes: ¡¡SÍ!!

Si queremos lograr la felicidad y disfrutar plenamente de la vida, tenemos que alinearnos con los propósitos de Dios, nuestro Creador. Para que eso sea posible, necesitamos ir más allá de los conceptos abstractos y humanistas que nos influencian y concentrarnos en la renovación de nuestra mente. En otras palabras: «Cambiar nuestra manera de pensar»

De acuerdo a los propósitos de Dios ¿Cuáles son las características de una mente renovada?
He aquí algunas de ellas:
 Una mente renovada. ¡sustituye la mentira por la verdad! Aunque sea popular el uso de las llamadas «mentiras piadosas» quien desea vivir al máximo sabe que de sus labios debe brotar la verdad. De esta manera se abre paso a la confianza, elemento fundamental en el trato con nuestros semejantes.
 Una mente renovada. ¡sustituye el resentimiento y la ira por el perdón! Todos nos enojamos frente a distintos hechos de la vida. Sin embargo, no debemos permitir que el enojo nos domine y se vuelva incontrolable. Y tampoco debemos guardar resentimiento en nuestro corazón, porque si no es tratado convenientemente, el resentimiento puede convertirse fácilmente en amargura. Cuando tomamos la decisión de perdonar, la ira y el rencor ceden su lugar a la paz interior y facilitan la reconciliación con los demás.
 Una mente renovada… ¡sustituye la deshonestidad por la honradez! Las aparentes «pequeñas deshonestidades» socavan nuestro espíritu y no nos permiten vivir al cien por cien. Cada día necesitamos desarrollar la honradez, aún en los hechos cotidianos más simples. Una conciencia limpia es el reflejo de una personalidad que disfruta de la libertad.
 Una mente renovada. ¡sustituye las palabras que hieren por palabras que edifican!
¡Cuánto daño pueden provocar nuestras palabras! Los insultos, las ironías, los términos despectivos, el chisme, y tantos otros males solo producen amargura, tristeza y resentimiento.
¡Que nuestra boca se llene de palabras que bendigan y edifiquen a los demás!
 Una mente renovada… ¡sustituye la maldad por la bondad! Una persona buena piensa siempre en el otro, hace uso de una actitud amable, buscando el bien. Maldad es privilegiar el egoísmo antes que el amor. ¡La bondad es misericordia, amor y compasión!

«Permitamos que Dios siembre en nuestro corazón la semilla de todas estas cualidades y esforcémonos en cultivarlas cada día. Solo así lograremos desarrollar una mente distinta, que nos permitirá ser mejores personas cada día»


jueves, 4 de febrero de 2016

EL CIELO



Un hombre transitaba por un camino con su caballo y su perro, cuando de pronto se encontraron en medio de una tormenta muy fuerte. Para cubrirse, se refugiaron debajo de un enorme árbol, pero cayó un rayo y los tres murieron.
El hombre no se dio ni cuenta de lo que había pasado y prosiguió su camino con sus dos amigos, sólo sabía que los tres estaban sedientos.
En un lugar del camino vieron un magnífico portal de mármol, que conducía a una plaza. En el centro había una fuente de donde manaba abundante agua cristalina, así que el hombre se dirigió a quien custodiaba la entrada:

-Buenos días. ¿Cómo se llama este lugar tan bonito?

-Esto es el Cielo.

Sin hacer mucho caso dijo: Tenemos mucha sed, necesitamos beber.

-Usted puede entrar y beber tanta agua como quiera y le señaló la fuente.

-Pero mi caballo y mi perro también tienen sed.

-Lo siento mucho dijo el guardián, pero aquí no se permite la entrada a los animales.

El hombre, a pesar de tener muchísima sed, dijo que no bebería si sus amigos no lo podrían hacer, se despidió del guardián y siguió. Después de caminar un buen tiempo cuesta arriba, ya exhaustos, llegaron a otro sitio, cuya entrada estaba marcada por una vieja puerta que daba a un camino de tierra rodeado de árboles. A la sombra de uno de los árboles, había un hombre descansando.

-Buenos días, dijo el caminante.

El hombre respondió con un gesto.

-Tenemos mucha sed.

-Hay una fuente entre aquellas rocas, dijo el hombre, indicando el lugar. Podéis beber toda el agua, que necesitéis.

El hombre, el caballo y el perro fueron a la fuente y bebieron hasta saciarse. El peregrino volvió atrás para dar las gracias al hombre.

-Podéis volver siempre que queráis, le respondió.

A propósito, ¿cómo se llama este lugar?

-El Cielo.

-¿El Cielo? ¡Pero si el guardián del portal de mármol me ha dicho que el Cielo estaba allí!

-Aquello no es el Cielo, es el Infierno, contestó el guardián.

El caminante quedó perplejo.

-¡Deberíais prohibir que utilicen vuestro nombre! ¡Esta falsedad debe provocar grandes confusiones!

-¡De ninguna manera! En realidad, nos hacen un gran favor, porque allí se quedan todos los que son capaces de abandonar… a sus mejores amigos


A donde Mirar

Una empresa estaba en una difícil situación, las ventas iban mal, los trabajadores y colaboradores estaban desanimados y la situación financiera del negocio era extremadamente crítica.

Era preciso hacer algo para revertir la situación.

Nadie quería asumir responsabilidades. Por el contrario, el personal sentía el desamparo y la rápida extinción de la empresa.

Ellos consideraban que alguien debía tomar la iniciativa para revertir la situación.

Un día, cuando los funcionarios y los trabajadores llegaron al trabajo, encontraron en la portería un cartel que decía:

" En el día de ayer falleció la persona que impedía el crecimiento de nuestra empresa. Usted está invitado a participar de los funerales en el salón de deportes."

Todos sintieron tristeza ante la muerte de un compañero, pero a la vez tuvieron curiosidad por la persona que frenaba el crecimiento de la empresa.

La agitación en el salón de deportes era muy grande por lo que fue preciso llamar a seguridad para organizar a los asistentes.

A medida que las personas se aproximaban al féretro la ansiedad aumentaba.

Se preguntaban - ¿Quién será el que entorpecía el progreso de nuestra empresa?

Uno a uno, se aproximaban deseosos de conocer al personaje en cuestión. Pero al acercarse al féretro quedaban pasmados y en absoluto silencio, no se lo podían creer, jamás hubiesen imaginado lo que había dentro…

¡Había un espejo!.., en el que se reflejaba la cara de cada uno que lo mirara.

Reflexión:

Sólo existe una persona capaz de limitar tu crecimiento, tú mismo.

Tú eres la única persona que puede perjudicar tu vida.
Cuando tú fallas, no intentes hallar otros culpables.

Si permites que Dios transforme tu corazón, las derrotas se convertirán en triunfos y las frustraciones en éxitos. El guiará tu vida y jamás tendrás que depender de tus propios instintos.




martes, 2 de febrero de 2016

Que hare mañana



Hoy decidí que a partir de mañana voy a cambiar algunos detalles de mi vida, para que cada día no sea más de lo mismo, sino que sea como un nuevo amanecer, como empezar a vivir de nuevo. Decidí que solo me acordaré del pasado para corregir los errores que cometí y para que me sirva de experiencia.

No todas las personas que amo, me corresponden como me gustaría… ¿Y qué pasa? A partir del próximo amanecer voy a continuar amándolas, sin tratar de cambiarlas. Quizás si fueran como yo quiero, dejarían de ser las personas que amo. Cambiaré yo mi manera de verlas y respetaré su modo de ser.

No pienses que voy a desistir de mis sueños. A partir del próximo amanecer, voy a luchar con más garra para que se cumplan. Pero esta vez será diferente, porque no volveré a responsabilizar a nadie por mi felicidad. ¡¡Voy a ser feliz!! Y mi vida no se detendrá porque lo que deseo no sucede, porque un mensaje no llega, o porque no oigo lo que me gustaría oír.
Voy a ser feliz ahora…
A partir del próximo amanecer, voy a agradecerle a Dios por cada día de mi vida, por darme fuerzas para vivir, a pesar de mis problemas. Y no voy a obsesionarme por los problemas que no conseguí resolver.

Dejaré de sufrir por lo que no tengo, por lo que no oigo o no leo. Por el tiempo que se fue y dejaré de sufrir por anticipado, pensando siempre en lo peor. A partir del próximo amanecer, solo voy a pensar en las cosas buenas que tengo.

Voy a aprovechar el tiempo que esté con mis amigos para sonreír, cantar, para repartir felicidad.
A partir del próximo amanecer voy a ser yo mismo. Nunca más voy a tratar de ser un modelo de perfección. Nunca más voy a sonreír o decir palabras amorosas, cuando no lo sienta o porque creo que los otros quieren oírlas.

«A partir del próximo amanecer… voy a vivir mi vida sin miedo a ser feliz»